Bendición o sufrimiento
No lo puedo creer. ¿Qué me paso? ¿Dónde estoy? ¡Oh por Dios! ¿Qué me sucede? No puede ser, no recuerdo nada.
No lo puedo creer. ¿Qué me paso? ¿Dónde estoy? ¡Oh por Dios! ¿Qué me sucede? No puede ser, no recuerdo nada.
Creo que estaba manejando y choqué y de pronto todo se volvió negro. No sé qué me pasó luego. ¿Estaré soñando? No, si fuera así, ya me hubiera despertado. No puede ser, estoy en el cielo. Entonces, esto significa que estoy muerto.
Escucho que alguien me está hablando. ¿Quién será? No lo pudo creer: es Dios. Él me llama. Hijo mío, tú has muerto, por eso estás conmigo. Señor, y que pasara conmigo ahora hoy tú regresarás a la tierra y reencarnarás. Y serás una rica fruta. Gracias, señor, tú sabes qué es lo mejor para mí.
Espero llegar a ser una fruta deliciosa, como lo son: los mangos las fresas, las manzanas. ¡Pero vaya sorpresa! Jamás me imaginé que sería un coco.
De pronto, me encontré dentro del coco. Todo se volvió blanco y había agua dentro de mí. Estaba rodeada de un líquido algo pegajoso que, al parecer, algún día tendrá un sabor delicioso.
Claro, cómo no lo tendría, si es una fruta muy buena. Y además yo estoy dentro de ella, eso le dará un mejor sabor.
Así que me tendré que resignar a ser un coco. Tal vez algún día podré salir de este lugar.




1 comentarios:
jaja que divertida tu historia=P
Publicar un comentario