yo te bebo en la miel de tu ausencia te dibujo en la bruma mañanera te remiendo los versos con saliva
yo le arranco las hojas a tu cuerpo me desvelo inventariando los mas locos recuerdos
yo te llevo en mis hullas digitales sobre todo en la huella de mi sexo
yo tengo hipotecada mi sonrisa en el Banco Nacional de tu presencia
yo coloco de cabeza al Santo Niño de Atocha para que consigás novios que te hagan entrañar mis sortilegios
yo me voy por las calles ciegamente porque sos mi destino inexorable: huelo a tu mal olor un olor mal portado que mi nariz va dejando en todas partes como rastro de una página imborrable
yo te quiero arrullar entre mis sábanas y te quiero abarcar como una tumba
yo me pongo a pensar: el fin del mundo es simplemente cuando te tengo cerca.